Presentación
del Grupo CunacoEl grupo Cunaco nació con ocasión del encuentro de Worth (1999) cuando con algunos participantes nos juntamos como amigos a conversar en un Pub en Inglaterra, esta conversación derivó a profundizar sobre la educación según la Regla de San Benito.
Estabamos allí, el Padre Christopher Jaimison actual Abad de Worth (UK), el Padre Gregory Mohraman de Saint Louis (USA), Manuel José Echenique del Colegio San Benito de Chile y el que les habla. La conversación se torno interesante ya que había dos monjes y dos laicos.
Los dos monjes habían sido educadores durante mucho tiempo en sus respectivos colegio y nosotros, Manuel José y yo, eramos de un movimiento que siguiendo indicaciones de monjes benedictinos, como el cardenal Basil Hume, el padre Columba Cary Elwes, el padre Dominic Milroy, el padre Patrick Barry y el actual abad de Ampleforth Padre Thimoty Wrigth y siguiendo las indicaciones que de Roma nos habia dado el Cardenal Eduardo Pironio (Prefecto para los laicos del Vaticano) habíamos creido y estabamos practicando que la regla era posible de aplicar en comunidades laicales, vale decir, familia, comunidad escolar, empresas, etc.
La conversación se torno tan interesante que decidimos continuarla de manera mas formal e incorporar otros amigos a este grupo. Estos fueron el Padre Geraldo Gonzales de santo Americo, al abad emerito de Ampleforth, Padre Patrick Barry y al Abad de Saint Louis Padre Thomas Friking y postriormente al padre Jeremy Sierla de Ampleforth.
La ponencia que se iría a estudiar era tremendamente atractiva por que se trataba de crear comunidades educativas benedictinas, es decir comunidades que no solo estuvieran dirigidas por personas que siguieran la Regla, sino que los criterios de la Regla y la experiencia de Jesús resucitado se extendiera a todos los estamentos de la comunidad escolar.
Digo era atractiva, por que una comunidad escolar creada teniendo como fundamento la Regla de San Benito es crear una sociedad alternativa, con criterios muy diferentes a los que habitualmente rigen en nuestras sociedades. Por que se trataba de plantear una visión que pudiera entregar, no lo que el mundo quiere, sino lo que el mundo necesita. Este pensamiento de por si costituye un hecho necesario y de alguna manera revolucionario para el mundo de hoy, por que significa que la Regla puede ser un regalo y una respuesta para evangelizar y desarrollar en Cristo a la persona humana. El grupo decidio reunirse una vez por año, asi sucedio como la primera reunión fue en un lugar llamado Cunaco en Chile (2000), de donde tomó el nombre el grupo, el segundo encuentro fue en esta abadía (2001) y el tercero en Saint Louis, este año.
Se han avanzado en algunas conclusiones, tomando previamente como lema, algo que se necesita mucho, y que es una frase del concilio Vaticano II "Razones para vivir y para esperar".
Algunas de las conclusiones más importantes a que ha llegado este grupo son las siguientes
1 Definimos nuestros colegios como Escuelas de Servicio Divino. 2 Nuestra primera misión es evangelizar segun la Regla de San Benito. 3 Debemos organizar nuestras comunidades escolares de tal manera que todo nuestro quehacer se rija por la Regla de San Benito. 4 Nos consideramos una comunidad de colegios que quiere orar, trabajar juntos y desarrollar la amistad espiritual. 5 Queremos compartir nuestra experiencia con otros colegio benedictinos. 6 Queremos desarrollar todo nuestro trabajo, a la luz de lo que la Iglesia enseña en relación a la Escuela Católica.
Dentro de las tareas que hemos ido desarrollando está
a) Diseñar un plan de formación para profesores de nuestros colegios. b) Revisar la visión academica de nuestros colegios a la luz de la Regla de San Benito y de los criterios anteriormente definidos.
Pero por encima de todo, lo que nos mueve es el amor profundo a nuestros alumnos, recordando las palabras de San Benito que nos dice que "há puesto almas bajo nuestro cuidado". Este amor por cada miembro de nuestra comunidad es fruto de la gracia de la amistad entre nosotros, y esperamos que sea cada día más grande y fecunda en Jesucristo. En los minutos que me quedan quisiera leer las palabras que se dijeron en el inicio de las reuniones del tercer encuentro realizado en Saint Louis, pues me parece que reflejan muy bien el primer amor del grupo.
En la fe nos levantamos y comenzamos a caminar. Sólo por fe uno puede entender el hecho de estar todos hoy aquí reunidos, y también, sólo por la fe podremos ser capaces de descubrir el camino que el señor nos quiere mostrar. La escritura nos dice acerca de nuestro padre Abraham: "Por la fe Abraham al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba" (Hb. 11,8)
Hubo un momento en el cual cada uno de nosotros estaba por su propia cuenta, buscando en soledad. A veces careciendo de la comprensión de nuestras propias comunidades en nuestra búsqueda por saber cómo debería ser un colegio benedictino. Luego veo cómo el Señor nos ha reunido y cómo nos ha mantenido juntos por tres años. Como dice el profeta: "Nosotros que no éramos pueblo, ahora somos pueblo de Dios". Cada uno de nosotros tiene una historia diferente, sucediendo en lugares muy lejanos unos de otros, en diversos contextos culturales, pero ahora tenemos una historia común, y - como dice san Pablo- de muchos pueblos el Señor ha hecho un solo pueblo.
Cuando el señor nos reunió, nos dio también una misión. Nuestra misión tomar del suelo la piedra desechada por los arquitectos que se ha convertido en la piedra angular. Nos ha dado la misión de convertirnos nosotros mismos a la necedad y al escándalo de la Cruz.
Sí, mirar atras al primer amor del grupo Cunaco es vivir el misterio pascual de nuestro Señor. Es creer que Cristo ha resucitado de entre los muertos. Es darle crédito a su Palabra. Es creer y descansar en el hecho de que Él está vivo y actúa en nuestras vidas, en cada día, en cada uno de nuestros trabajos, de nuestras relaciones. Es reconocer que Él es el señor de nuestra historia personal y también de la historia de la humanidad. ¡Regocijémonos en Cristo resucitado! Él ha triunfado sobre nuestros pecados, Él triunfó sobre nuestras limitaciones cuando murió en la cruz. Nosotros podemos a veces pensar que Él se ha olvidado de este mundo cuando vemos que no hay nadie que muestre el camino, que le de sentido a las cosas, que ofrezca una respuesta. A veces podemos pensar que este mundo se ha olvidado de Dios. A veces podemos pensar que Él está perdiendo. Per no está perdiendo. Él ha obtenido la victoria y sus promesas se realizarán plenamente, sus palabras son palabras verdaderas y todos nosotros tendremos parte en su victoria.
El primer amor de Cunaco es no confiar en nuestras propias capacidades sino rendirnos al poder de Cristo resucitado y abrir nuestro corazón a la palabra de aquel en quien creemos.
Pero el primer amor de Cunaco es creer también en el camino que nuestro padre san Benito nos enseña. Es creer que este camino es plenamente válido en el mundo de hoy. Su vida y su Regla nos muestran cómo llevar a cabo nuestra misión En ellos vamos a encontrar principios, nuevos y viejos, que nos muestren el camino. Nosotros hemos trabajado en algunos de ellos y lo que hagamos en el futuro también vendrán de ellos. Pero la santa Regla no sólo nos muestra qué hacer, sino también cómo hacerlo. En las páginas de la Regla podemos leer una cultura de vida comunitaria que debe permear todos nuestros objetivos y la manera de alcanzarlos. En nuestros tiempos es particularmente importante tener esto presente siempre.
Existe también otro elemento vital en nuestro primer amor: la amistad. La amistad es un misterio en el cual habita Cristo. El es el Señor de nuestra amistad y es a través de nuestra amistad que podremos ser reconocidos como sus discípulos.
Y todavía hay una cosa que me viene a la mente cuando pienso en el primer amor del Grupo Cunaco. Esta es la Iglesia de la cual somos parte y a la que debemos nuestro trabajo. En Abril me tocó asistir a la Conferencia Mundial de Educadores Católicos que tuvo lugar en Brasilia, y no pude dejar de pensar en nuestro Grupo. Existe tanta otra gente en la Iglesia enfrentando las mismas interrogantes y desafíos, la principal de ellas, cómo comenzar a encontrar una respuesta. En ese momento me alegré profundamente porque el Grupo Cunaco existía, porque nos teníamos el uno al otro, porque el espíritu sopla donde quiere y Él ha querido, una vez más, soplar en nuestras vidas. Y estaba alegre también porque podía ofrecer esta idea a otras personas dentro de la Iglesia.
Estos elementos, creo, son las cosas que realizan nuestro primer amor. Debemos confiar en ellas. Ellas son nuestra perla de gran valor. Para comprar esta perla ningún precio parece demasiado alto. Ellas son nuestro tesoro, y para comprar el campo donde está escondido no nos podemos ahorrar ningún esfuerzo. Ellas son la roca de la cual hemos sido tallados, so nuestras armas para el combate en el mundo. Ellas son nuestras respuestas, nuestras razones para vivir y esperar. Las llevamos en vasijas de barro, pero ellas nos nutren y nos fortalecen.
Me gustaría en este momento citar las palabras dichas por el Padre Patrick al finalizar nuestro encuentro el año pasado, ya que creo para todos tenerlas en mente al comenzar nuestro trabajo mañana, porque es en Cristo en quien subsisten no sólo todas las cosas, sino también todas las personas que Dios nos ha confiado, por lo que son ellas la razón de que estemos hoy aquí para este tercer encuentro.
"El es imagen de Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque en Él han sido creadas todas las cosas" - incluido ciencia, matemáticas, historia e incluido todo- "visibles e invisibles. El es anterior a todo y todo subsiste en Él. El es el principio el primogénito de entre los muertos y así es el primero en todo. Porque en Él quiso Dios que residiera toda plenitud. Y por Él quiso reconciliar consigo" - integrar, reunir - "todas las cosas así del cielo como de la tierra" (Col 1, 15-20)
Por Cristo y san Benito, sabemos que ¡`Nadie tiene mayor amor que ele que da su vida por sus amigos`! (Jn 15,13)
José Manuel Eguiguren
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